La historia que comenzó con una pancarta sencilla en las gradas de Balaídos ya tiene un final feliz. André Álvarez Abal, el niño de ocho años que levantó un cartel con el mensaje «Borja estamos contigo, no les hagas caso» durante el partido entre el Celta y el Rayo Vallecano, ha sido localizado. Borja Iglesias, el delantero compostelano del Celta, no solo ha expresado su emoción, sino que ahora podrá agradecerle en persona este gesto de apoyo. El club ha contactado con la familia de André para organizar el encuentro, tal y como deseaba el futbolista, quien incluso planea regalarle una camiseta dedicada.
El cartel, adornado con corazones, un panda y una camiseta celeste dibujada a mano, representaba un mensaje cargado de empatía infantil, directo al corazón de un jugador que ha enfrentado críticas por su forma de expresarse. En apenas unos días, la viralidad del gesto ha unido a la afición celeste y ha amplificado un mensaje de tolerancia que trasciende el fútbol.
Insultos recurrentes y un episodio reciente en Sevilla
Borja Iglesias ha sido objeto de comentarios ofensivos en múltiples ocasiones por su forma de expresarse fuera del campo: llevar bolso, pintarse las uñas o simplemente desafiar estereotipos rígidos asociados al fútbol profesional masculino. Estos episodios, aunque lamentablemente habituales a lo largo de su carrera, han vuelto a intensificarse recientemente.
El detonante más próximo ocurrió tras el partido contra el Sevilla en el Sánchez-Pizjuán, donde un grupo de aficionados locales dirigió insultos homófobos tras el partido. El Celta respondió con rapidez y convocó a su afición a mostrar apoyo visible en el siguiente encuentro en Balaídos. La iniciativa tuvo un eco masivo: cientos de seguidores acudieron con las uñas pintadas de colores celestes o variados, y varios jugadores del primer equipo (incluido el propio Borja) posaron con manicuras improvisadas para reforzar el mensaje contra la discriminación.
Fue en ese contexto donde André, con su inocencia de ocho años, decidió actuar. El niño, que no se pierde un partido del Celta cuando puede, escribió el mensaje apresuradamente camino al estadio, inspirado en las noticias sobre los insultos a Borja. Su gesto no solo conmovió al delantero, quien compartió la foto en redes con un «Ay, morí. ¿Me ayudáis a ponerme en contacto con él? ✨», sino que generó una oleada de solidaridad en las redes.
Un pequeño celtista con un gran corazón
André Álvarez Abal es un niño de ocho años originario de Vilagarcía de Arousa, un apasionado forofo del Celta que vive el fútbol con la inocencia de la infancia. Miembro de una familia celeste de raíz, André asiste regularmente a los partidos en Balaídos junto a sus padres y abuelos, donde ha desarrollado un cariño especial por jugadores como Borja Iglesias. No es un aficionado cualquiera: su entusiasmo lo lleva a dibujar camisetas, animales y símbolos en sus pancartas, convirtiendo cada visita al estadio en una expresión creativa de apoyo.
Según relatos de su familia y del presidente de la peña Carcamáns, Belermo Dios (quien actuó como enlace para localizarlo), André ideó la pancarta de manera espontánea al enterarse de los insultos homófobos dirigidos a Borja. «Quería que supiera que estamos con él y que no haga caso a los malos», explicó el pequeño en una entrevista a Cadena SER Vigo. Su historia es la de un niño normal: estudiante en primaria, aficionado al dibujo y al deporte, pero con una sensibilidad y conciencia notable para su edad. André representa a esa nueva generación de aficionados que ve el fútbol no solo como un juego, sino como un espacio de respeto y empatía, libre de prejuicios.
La búsqueda lanzada por Borja Iglesias en redes sociales movilizó a miles, y gracias a la viralidad y la colaboración de peñas como Carcamáns, el contacto se estableció rápidamente. El Celta, fiel a su compromiso con valores inclusivos, ha facilitado todo para que el encuentro se produzca en los próximos días, posiblemente en las instalaciones del club o durante un entrenamiento.
Un futbolista comprometido y una afición que evoluciona
Borja Iglesias no es nuevo en estos debates. Desde hace años se ha consolidado como una voz clara dentro del fútbol español a favor del respeto, la igualdad, la tolerancia y la libertad tanto dentro como fuera del terreno de juego. Sin grandes proclamas, pero con gestos constantes y coherentes, el delantero defiende un deporte más inclusivo, acorde con una sociedad que evoluciona. Su regreso al Celta ha permitido que esta dimensión personal se integre aún más en la identidad del club gallego.
La pancarta de André adquiere una dimensión especial ya que no solo representa cariño hacia un jugador, sino que evidencia cómo la afición más joven entiende el fútbol como un espacio abierto a todas las identidades, sin prejuicios ni exclusiones. El encuentro entre Borja y André no es solo un premio personal; es un símbolo de cómo gestos pequeños pueden generar cambios grandes, fomentando un entorno deportivo más humano.
Un gesto que trasciende el partido y cierra el círculo
Al localizar a André y organizar el encuentro, Borja Iglesias ha cerrado el círculo de una historia que comenzó con un cartel y termina con un abrazo. Su mensaje inicial ha movilizado a miles de seguidores que se identifican con ese gesto y han querido hacerlo suyo, convirtiendo un momento individual en una muestra colectiva de valores.
Más allá del encuentro, el hecho deja una fotografía nítida del fútbol actual: entre viejos hábitos que aún resisten y nuevas generaciones que apuestan por el respeto como valor central. En medio se sitúan futbolistas como Borja Iglesias, referentes no solo por su juego, sino por lo que representan dentro y fuera del terreno. Un testimonio de unión que, en Balaídos, ya ha marcado para siempre.



















