El urbanismo en Vigo se enfrenta a uno de sus retos más delicados: integrar la expansión residencial con la herencia de su pasado conservero. La Consellería de Cultura, Lingua e Xuventude ha movido ficha en este tablero al proponer medidas de protección específicas para el Plan Especial de Reforma Interior (PERI) de Beiramar-Alfageme. El objetivo es nítido: salvaguardar las naves históricas, piezas clave del catálogo de patrimonio industrial gallego, sin que ello suponga un obstáculo para la construcción de nuevas viviendas en la zona.
A través de un informe sectorial de la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural, la administración autonómica establece una serie de acciones correctoras que buscan la convivencia armónica entre el desarrollo inmobiliario y el respeto a la memoria arquitectónica de la ciudad.
Una corrección técnica enfocada en los usos terciarios
El informe emitido por la Xunta no es una enmienda a la totalidad, sino un ajuste técnico necesario para dar continuidad al proceso administrativo. Las medidas correctoras propuestas se centran exclusivamente en los usos terciarios del plan (aquellos espacios comunes que habitualmente se ceden a los ayuntamientos para equipamientos o servicios). Según Patrimonio, estos usos deberán adaptarse para garantizar que la transformación del entorno no desfigure un conjunto que el propio Plan General de Ordenación Municipal (PGOM) de Vigo ya reconoce como protegido.
Esta matización es fundamental para la seguridad jurídica del proyecto: la Xunta aclara que las correcciones no impiden ni afectan a la edificación de los bloques de viviendas proyectados, permitiendo que la oferta residencial de Vigo siga su curso mientras se protege el perfil de la fachada marítima.
El valor del patrimonio industrial en el paisaje de Vigo
La intervención de la Consellería responde a la importancia de las naves de Alfageme para el paisaje cultural de Vigo. Estos edificios no son meras estructuras de piedra y hierro; son el testimonio físico de la era dorada de la industria pesquera y conservera que definió el ADN económico de Galicia.
Como responsable de velar por la conservación del patrimonio en toda la comunidad, la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural ha exigido que la evaluación ambiental estratégica del proyecto cuente con estas garantías adicionales. El dictamen técnico asegura que, en los siguientes pasos del procedimiento, los promotores deberán integrar estas cautelas para que el desarrollo urbanístico sea, además de rentable y funcional, respetuoso con la historia.
Hacia un urbanismo de convivencia
La propuesta de la Xunta sitúa el debate urbanístico en un punto de equilibrio. Frente a la dicotomía de elegir entre conservar o construir, el informe sectorial apuesta por una tercera vía: la reutilización adaptativa. Al ajustar los usos terciarios, se abre la puerta a que las antiguas naves puedan albergar nuevos servicios para los ciudadanos sin perder su esencia estructural.
Este paso administrativo garantiza que el crecimiento de Vigo hacia Beiramar se realice con un nivel de protección adecuado, evitando que la presión inmobiliaria borre las huellas de la arquitectura industrial que hace de Vigo una ciudad singular en el arco atlántico.



















