El buque de carga Eikborg, de bandera neerlandesa, atracó finalmente en el puerto de Vigo pasadas las 22.30 horas del viernes 30 de enero, después de una maniobra compleja y prolongada marcada por condiciones meteorológicas extremas y múltiples contratiempos técnicos. El incidente, originado en la pérdida del timón al salir del puerto portugués de Figueira da Foz el pasado lunes, obligó a una intervención coordinada de Salvamento Marítimo, remolcadores privados y medios aéreos que evitó un desenlace más grave en la bocana de la ría.
La operación, calificada de alto riesgo, se vio complicada por vientos de hasta 30 nudos y olas que superaron los cinco metros en la zona de las Cíes. Inicialmente, se preveía que el buque entrara en puerto alrededor de las 15.00 horas, pero el mal tiempo y las dificultades para mantener el remolque retrasaron varias horas la llegada. Fuentes cercanas a la maniobra indican que la estacha principal se rompió en repetidas ocasiones, lo que obligó a reajustes constantes y a reforzar la configuración de remolque.


Una maniobra conjunta bajo condiciones adversas
El armador neerlandés, Royal Wagenborg, había contratado inicialmente al potente remolcador offshore noruego Skandi Lifter (de la compañía DOF) para sacar al Eikborg de la deriva en aguas portuguesas. Sin embargo, en la aproximación final a Vigo, el conjunto requirió asistencia adicional. El remolcador Talavera tomó el control por la popa, mientras que el Helechosa (también de la flota local Remolcanosa) se unió para guiar al carguero hacia el muelle de Beiramar. El buque de Salvamento Marítimo María de Maeztu mantuvo su rol de escolta y apoyo durante toda la fase crítica.
A última hora de la tarde, se incorporó el helicóptero Pesca 1, que sobrevoló la zona para supervisar la operación desde el aire y coordinar con los equipos en superficie. La combinación de estos medios permitió sortear las dificultades y conducir al Eikborg hasta su atraque seguro en uno de los muelles del puerto vigués.
La tripulación, exhausta tras días de tensión
Al pisar tierra, los seis tripulantes del Eikborg, de nacionalidades neerlandesa, indonesia, letona, rusa y filipina, mostraban evidentes signos de fatiga y golpes menores acumulados durante los días a la deriva y la operación de remolque. Aunque sin lesiones graves que requirieran traslado hospitalario. Todos descansan ahora a la espera de la inspección técnica obligatoria.
El buque, de 89 metros de eslora y con una carga de más de 3.300 toneladas de pulpa de celulosa procedente del grupo portugués Altri, no registró derrames ni daños ambientales durante el incidente. Las primeras verificaciones en puerto se centrarán en evaluar el estado del timón (dañado tras tocar fondo en la entrada de Figueira da Foz) y posibles averías estructurales derivadas de las olas y la navegación en reversa para mantener posición.
Reparaciones en Vigo y destino final en Vilagarcía
Una vez completadas las inspecciones y las reparaciones urgentes, el Eikborg tiene previsto continuar hacia su puerto original de destino, Vilagarcía de Arousa, siempre que las condiciones meteorológicas lo permitan. La Autoridad Portuaria de Vilagarcía ya había confirmado la recepción de la carga, pero el temporal actual impone cautela en el traslado.
Este episodio resalta nuevamente los desafíos de la navegación costera en el Atlántico norte durante el invierno, especialmente en puertos con problemas de dragado o sedimentación. La colaboración entre autoridades portuguesas y españolas junto con los recursos locales, resultó clave para resolver la emergencia sin mayores consecuencias.
El puerto de Vigo, uno de los más activos de la fachada atlántica, vuelve a la normalidad tras acoger este refugio improvisado, mientras el Eikborg permanece atracado a la espera de volver a navegar.



















