La frontera entre la literatura y la música es, en ocasiones, un territorio fértil donde las historias encuentran un nuevo pulso. Este jueves 29 de enero, la ciudad de Vigo será testigo de esta metamorfosis. A las 20:30 horas, Vitruvia Café se convertirá en el escenario de una cita largamente esperada: la presentación oficial de ‘Cantos de amor e revolución’, el segundo trabajo discográfico de Francisco Castro. El polifacético creador, figura capital de las letras gallegas contemporáneas, desembarca con toda su banda para defender un proyecto que consolida su voz en el panorama musical.
Tras la buena acogida de su debut, ‘Agora é o tempo’, Castro regresa con una propuesta que no solo confirma su universo personal, sino que lo expande. Este nuevo álbum es un ejercicio de madurez donde el pop-rock de factura cuidada se pone al servicio de la palabra, eje vertebrador de una propuesta artística que nace de la honestidad y el compromiso.

Un puente entre la narrativa y el pop-rock
La trayectoria de Francisco Castro como escritor no es un elemento ajeno a su música, sino su cimiento. En ‘Cantos de amor e revolución’, la experiencia literaria del autor se traduce en textos que huyen del cliché para interpelar directamente al oyente. Son canciones que se leen y poemas que se bailan, envueltos en sonoridades ricas en matices que beben del rock clásico y el pop alternativo.
El directo en el Café Vitruvia ha sido diseñado para poner en valor esta dualidad. Acompañado por su formación completa, Castro busca que la fuerza eléctrica de la banda no opaque el peso de las letras. Es un equilibrio delicado entre la intimidad del cantautor y la energía colectiva de una banda de rock, creando un espacio de encuentro donde lo personal se vuelve inevitablemente político.
La pulsión de la lengua y el compromiso creativo
El título del disco no es una elección azarosa. El amor y la revolución se presentan como las dos grandes fuerzas que atraviesan el repertorio; pasiones que, en la voz de Castro, se transforman en relatos de resistencia, afecto y mirada crítica. Todo ello se articula bajo una premisa innegociable: el uso del gallego. La apuesta por la lengua propia no es solo una cuestión de identidad, sino una herramienta de creación cultural que reafirma la vigencia del idioma en los sonidos más contemporáneos.
Cada tema funciona como una pequeña crónica de nuestro tiempo, buscando una comunicación honesta con un público que, más allá del ritmo, busca historias que emocionen. Francisco Castro se aleja de la música de consumo rápido para ofrecer un producto cocinado a fuego lento, donde la producción musical está a la altura de la ambición literaria de sus versos.
El concierto de este jueves en el Vitruvia supone un punto de inflexión en la carrera musical de Castro. Ya no se trata del escritor que experimenta con las notas, sino de un músico con una identidad artística inconfundible y un proyecto sólido que reclama su espacio en las salas de conciertos. Es la confirmación de un creador transversal capaz de tender puentes entre disciplinas sin perder la coherencia.
La velada representa una oportunidad única para descubrir en directo un disco que nace con vocación de perdurar. En un entorno tan acogedor como el Vitruvia, el diálogo entre la banda y los asistentes promete ser la mejor de las revoluciones: aquella que comienza con una canción.




















