Aquellos optimistas que esperaban algo de luz tras el paso de la borrasca Joseph, que abandonen toda esperanza. Galicia ha decidido en este 2026 hacer honor a su fama de territorio sombrío y aguado, de terruño ventoso y siempre anegado, y tras franquear el paso a las borrascas Ingrid y Joseph, ya tiene abiertas las puertas de par en par para que pase la siguiente, que se llama Kristin.
Una detrás de otra sin solución de continuidad. De oca en oca y tiro porque me toca. Y así vamos a plantarnos en febrero sin haber visto prácticamente el sol desde que comenzó el año. Y, ojo, que nada garantiza que lo veamos hasta primavera. Quién sabe si hasta el verano. Así que toca seguir exprimiendo la secadora, quien la tenga, o continuar posponiendo las coladas, que en algunos hogares crecen sin freno a la espera de que el tiempo permita tender la ropa.
Enfila hacia su final un mes de enero que hemos vivido con los calcetines y hasta las sábanas húmedas, con los paraguas permanentemente colgados del brazo, con los parabrisas de nuestros vehículos empañados, con esa nostalgia de un pedacito de cielo azul creciendo sin freno, un poco más cada día que llueve, que han sido todos o casi todos desde que ha comenzado el año.

Y lo que viene, porque la cosa tiene mala pinta, augura más de lo mismo o tal vez algo peor, si es que eso es posible, ya que Joseph obligó a los servicios de emergencia a atender bastante más de un millar de emergencias, que se dice rápido.
De Kristin, lo que sabemos, es que recibe su nombre del Instituto Portugués del Mar y de la Atmósfera, que es quien la ha bautizado siguiendo el protocolo de hacerlo en orden alfabético. Los nombres de las borrascas, está visto, son muy poco gallegos por mucha lluvia que dejen aquí, donde los embalses, por cierto, están a rebosar. Kristin, en todo caso, no se reserva lo peor para Galicia, de donde está ya a punto de marcharse. Pero vendrán más.
Lo que viene
De momento, este miércoles y mañana jueves tenemos sendas alertas naranjas en el mar por olas bien grandes. Mañana, además, alerta amarilla en tierra por viento. En toda Galicia. El mercurio de los termómetros, a partir de mañana, escalará considerablemente y tendremos mínimas en Vigo y su área de unos 10-12 grados.
Y la lluvia continuará cayendo. Posiblemente con menos intensidad y de un modo más intermitente, pero llover, lloverá seguro. De hecho, las previsiones de Aemet, a siete días vista, es que llueva todos y cada uno de ellos. Como mínimo hasta el próximo miércoles, que es hasta donde alcanzan su vista. Este sábado que viene, si hay suerte, puede que disfrutemos de buena mañana de un par de horas secas y hasta modestamente soleadas, de modo que ese será el momento que estamos esperando todos para tender la ropa limpia y hacer sitio a la colada que viene.
Conviene, en todo caso, no tomarse las previsiones a más de cuatro o cinco días vista como palabra sagrada escrita en piedra. La cosa siempre puede cambiar y darnos un alegrón, ya se sabe que en un escenario tan movido como este cualquier borrasca puede adelantarse, retrasarse o cambiar de humor. Lo que sí parece claro es que el anticiclón, ese por el que tanta gente espera, continúa sin asomar la patita, y que la lluvia, al menos durante otra semana más, no piensa irse muy lejos de aquí.




















