El temporal que azota el noroeste peninsular ha transformado un trayecto rutinario de poco más de una hora en una travesía de supervivencia. La cancelación del vuelo IB 0473 de Iberia, que debía despegar de Madrid con destino a Vigo a las 21:45 horas de este jueves, ha dejado a 194 pasajeros (entre ellos el grupo desplazado por el Concello a Fitur) ante una situación tan controvertida como arriesgada: un regreso forzoso por carretera en plena alerta roja con rachas de viento que ya rozan los 150 km/h.
Mientras el cielo gallego se cerraba a cal y canto, la compañía ofrecía como única alternativa un viaje en autobús a las 23:00 horas, tras una breve cena en la terminal madrileña. Una solución que obliga a casi dos centenares de personas a cruzar la península bajo el azote de un temporal que, según los servicios meteorológicos, solo va a recrudecerse con la llegada de la borrasca Ingrid.

Un aeropuerto blindado por el viento
La jornada del jueves en el aeropuerto de Peinador ha sido un ejercicio de frustración para viajeros y tripulaciones. La intensidad de las rachas (que han alcanzado los 149 km/h en puntos como Cedeira) ha imposibilitado las maniobras de aterrizaje seguras. No ha sido un caso aislado: el vuelo de las 19:15 horas de Air Europa, en el que viajaba entre la multitud de pasajeros el alcalde de Vigo para asistir al encuentro entre el Celta y el Lille, se vio obligado a dar media vuelta y regresar a Madrid tras enfrentarse a severas turbulencias.
La escena se ha repetido a lo largo del día en otros aeródromos gallegos. En A Coruña, numerosos vuelos sufrieron desvíos y cancelaciones ante la imposibilidad de tocar tierra con garantías, mientras que en Burela y Viveiro se registraban vientos de entre 132 y 137 km/h.
La peligrosa alternativa de la carretera
La indignación entre los pasajeros de Iberia no solo responde a la cancelación, sino a la gestión de la crisis por parte de la aerolínea. En un contexto donde la Xunta y los servicios de emergencia instan a extremar las precauciones (con avisos naranja por acumulaciones de nieve de más de 20 centímetros en la montaña de Lugo y Ourense), el retorno a Vigo por carretera, en mitad de la noche, se percibe como una medida de riesgo innecesario. Esta ha sido la única propuesta que la compañía ha ofertado a los viajeros.
La borrasca Ingrid amenaza con complicar aún más la situación este viernes, con la entrada de un frente de nieve por encima de los 600 metros en el interior de Pontevedra y avisos de nivel rojo por oleaje en las Rías Baixas. Para los 194 afectados, el trayecto nocturno por carretera supone enfrentarse a lo peor del temporal en el momento más crítico de su desarrollo. La falta de alternativas hoteleras, este caso coincide con la celebración en Madrid de Fitur, o de reubicación en vuelos posteriores por parte de la operadora ha dejado a los usuarios en una situación de indefensión, obligándoles a elegir entre pernoctar por su cuenta en la capital o embarcarse en una odisea de más de seis horas de asfalto y viento.





















