El Celta tenía la intención de situar en estos bajos la tienda oficial del club, un establecimiento para el patrocinador Luckia y un área gastronómica con varios restaurantes. De momento, el Concello no le ha cedido estos locales comerciales y Mouriño considera que el Concello está «coaccionando» al club con este asunto, ya que los obstáculos han aumentado después de que este rechazase la concesión administrativa a 50 años que le propuso el consistorio.
«Esto no es una pelea entre el señor alcalde y yo. Es un concepto de ciudad que tiene el alcalde y un concepto de club que tiene el Celta. No coincidimos por una serie de motivos muy grandes. Uno de ellos es que seguimos insistiendo en por qué no nos entregan las llaves para los locales donde estaban el bar y la tienda. ¿Sabe cuál fue la respuesta? Que no tenemos concesión administrativa. O sea, que el convenio que tenemos firmado con el Ayuntamiento y que antes nos permitía disponer del bar y de la tienda, ahora no sé si para presionarnos o usando una palabra más fuerte para coaccionarnos, no sirve. Hoy llego con la sorpresa de que dicen que no tenemos concesión administrativa y por tanto no nos pueden entregar las llaves de los locales. Increíble. ¿Tenemos que seguir confiando?», explicó Mouriño.
El presidente se volvió a quejar de las deficiencias en las obras de reforma del estadio y la nula participación que está teniendo el Celta en ellas, ya que al club no se le ha permitido participar en las reuniones técnicas. El máximo accionista céltico esgrime que este es uno de los motivos por los que propuso al Concello comprar el estadio.
«Propusimos comprar Balaídos porque no dominábamos la obra. Envoltorio muy bonito, pero no iba acorde con lo que queríamos. Por eso hicimos una propuesta. Para tener el control de la obra. No hablamos de canon, ni siquiera se nos dijo cuánto ni en qué condiciones. Hablamos de que en la primera parte de la obra, tasada en 6 millones, se gastaron nada más que 4. Si todo el campo iba a ser así, no es un campo que nos conviniera a nosotros. Por eso decidimos dar un paso adelante y decir que queríamos comprar Balaídos para hacer una obra a nuestro gusto. Las deficiencias se están dejando sentir profundamente. Si se sigue invirtiendo dinero en Balaídos y no participamos, tampoco lo compraríamos porque la obra no va de acuerdo a las pretensiones que tiene el Celta para el campo», señaló.
Por último, Mouriño aseguró que la decisión que ha adoptado de llevarse el club de la ciudad no es una amenaza, es una maniobra para intentar que el Celta siga creciendo. «No amenazamos. Desde el principio tuvimos una idea clara. Siempre dijimos que teníamos la intención de hacer un gran patrimonio. Que se sintiera sólido. Llevamos ocho años peleando por esto. Teniendo 20.000 reuniones, buscando sitios. Claro que nos pusimos contentos cuando nos dicen que se va a reformar Balaídos y seguiríamos aplaudiendo si el Balaídos que nos dijeron fuera el Balaídos que se está llevando a la práctica. Tiene que ser algo más que una envoltura y los problemas se están acrecentando cada vez que hay un paso adelante en la obra», finalizó.




















