«Solicitamos el 23 de febrero al Concello la compra del estadio de Balaídos o una licencia para construir un campo nuevo. Estamos esperando la respuesta. Contestará el Concello y a partir de esa respuesta tomaremos las decisiones necesarias. Esa carta se la he hecho llegar a todos los los grupos municipales», dijo Mouriño.
«Si no nos quieren en Vigo, nos tendremos que ir de Vigo. Nosotros estamos escuchando muchísimo la palabra legalidad. ¿Pero qué pidió el Celta que fuera ilegal? Nada. Nunca pedimos nada ilegal. Lo que sí pedimos es que si hay un acuerdo sea un acuerdo con validez jurídica, que no sea una promesa, un convenio o un protocolo», añadió el presidente, que destacó que «hemos sido pacientes, pero es el momento de las decisiones. Estamos en el momento clave».
Carlos Mouriño, que criticó la reforma de Balaídos, aseguró que el club se podría conformar con tener una «mayor concesión» del estadio para explotarlo comercialmente pero que para barajar esta opción, primero tiene que recibir una respuesta del Concello. «El Concello ha dicho que está trabajando en una serie de propuestas y con la carta nos tendrán que presentar alguna. Nos tendrán que decir si venden o no. Alguien tendrá que contestar y decirnos qué es factible», explicó.
Dentro de este proyecto también se incluye la construcción de una nueva Ciudad Deportiva. Mouriño asegura que tanto esta como el estadio podrían edificarse en un municipio limítrofe a Vigo. «Si tenemos que hacer una Ciudad Deportiva con un estadio, no lo haríamos en Vigo. Si nos permiten el estadio en Vigo, podríamos considerar las opciones de la Ciudad Deportiva en Vigo», dijo al respecto.
Oferta de 93 millones de euros
Por otro lado, Carlos Mouriño explicó los detalles de la oferta que le presentó para la compra el Celta un grupo empresarial chino y que hace unas semanas rechazó. «Tenemos notariada la oferta que recibimos. Correspondía al 66% del porcentaje de acciones y era por 93 millones de euros, incluyendo la cancelación del préstamo del presidente. Era un único pago en el momento de formalizar la compra. No estaba supeditada la venta al número de acciones ni a la compra del estadio de Balaídos», comentó.
Mouriño añadió que «nunca hubo un compromiso de venta. Siempre hemos dicho la verdad. Los pasos son los que nosotros dijimos. Fue un proceso clarísimo, como claros fuimos nosotros cuando lo comunicamos. No hubo más que eso».
Sobre su continuidad al frente del club una vez descartada esta venta, explicó que «ya dije que si había proyecto, habría Mouriño y si no, no habría Mouriño. El proyecto ha iniciado una fase que podemos cristalizar, por eso se rechacé la oferta. Si no podemos hacer el estadio nuevo y no conseguimos los permisos para hacerlo fuera, Mouriño no continuará. Con la edad que tengo en cualquier momento lo puedo dejar y si veo que es imposible, lo dejo».




















