La roja que Munuera Montero mostró a Hugo Mallo es la que ha despertado mayor controversia. Recordemos que el árbitro andaluz se la enseñó a la conclusión el encuentro cuando el capitán se dirigió a él para quejarse por su actuación durante el partido.
Munuera indicó en el acta que expulsó al jugador del Celta por el siguiente motivo: «Una vez finalizado el partido, por dirigirse a mí en los siguientes términos: “eres un sinvergüenza”». La versión de Mallo, sin embargo, es distinta. El capitán asegura que las palabras que pronunció fueron «¡qué vergüenza!».
El club apoya la versión de su futbolista y por este motivo en el comunicado del sábado aseguró que «Hugo Mallo no llamó en ningún momento “sinvergüenza” al colegiado y mucho menos le pidió disculpas por ese hecho, tal como refleja el acta redactada por el árbitro».
Esta cuestión lingüística no es menor. El Código Disciplinario de la Real Federación Española de Fútbol prevé diferentes sanciones en el caso de que se haya pronunciado una u otra expresión. Si el Comité de Competición se basa en lo que el árbitro reflejó en el acta, deberá imponer a Mallo una sanción de 4 a 12 partidos al entender que se trató de un insulto. Si por el contrario da por buena la versión del Celta, esta será de 2 o 3 encuentros, ya que sería únicamente una desconsideración hacia el colegiado.
El artículo 94 del Código Disciplinario señala que «insultar, ofender o dirigirse en términos o actitudes injuriosas al árbitro principal, asistentes, cuarto árbitro, directivos o autoridades deportivas, salvo que constituya falta más grave, se sancionará con suspensión de cuatro a doce partidos». Por su parte, el artículo 117 dice que «dirigirse a los árbitros, directivos o autoridades deportivas en términos o con actitudes de menosprecio o de desconsideración siempre que la acción no constituya falta más grave, se sancionará con suspensión de dos a tres partidos o por tiempo de hasta un mes».
El hecho de que Mallo acudiese al vestuario del árbitro a disculparse puede interpretarse como un atenuante. Por lo cual, tanto si Competición opta por aplicar el artículo 94 como si se decanta por el 117, lo más probable es que se le imponga la sanción menor que el código contempla para ambos casos.
Pero estas disculpas también han generado polémica. El Celta, en su comunicado, negó que Mallo hubiese ido a disculparse con Munuera Montero por haberlo insultado. La lectura apresurada de este escrito ha llevado a cierta confusión. Aunque algunos medios madrileños afirmasen lo contrario, en el comunicado en ningún momento se asegura que el capitán celeste no acudiese al vestuario a excusarse por haber protestado de forma airada al término del encuentro, que fue lo que sucedió, según la versión del club. Pero en ningún caso pidió perdón por un insulto al colegiado que, según el Celta y el jugador, no existió.
El Celta también ha presentado alegaciones previas a la roja que vio Sergio Álvarez. El colegiado decidió expulsar al portero en el minuto 88 cuando este se encontraba en el banquillo. Munuera argumentó en el acta que le enseño la tarjeta por «protestar una de mis decisiones de forma ostensible y con los brazos en alto, pateando una nevera que había junto al banquillo en repetidas ocasiones». Lo más probable es que Competición opte por aplicarle el artículo 120, que dice lo siguiente: «Protestar al árbitro principal, a los asistentes o al cuarto árbitro, siempre que no constituya falta más grave, se sancionará con suspensión de dos a tres partidos o por tiempo de hasta un mes».
Tucu Hernández y el preparador físico
Salvo milagro imprevisto, Hugo Mallo y Sergio causarán baja por sanción en el partido del próximo domingo ante el Granada. El que también se lo perderá será Tucu Hernández, al que Munuera le enseñó el sábado la quinta amarilla de la temporada. El club celeste ha decidido no recurrir esta tarjeta.
Tampoco ha presentado alegaciones previas a las acusaciones de Munuera hacia el preparador físico del Celta, Pablo Fernández, del que el árbitro en el acta señala que «una vez finalizado el encuentro, se dirigió a mi asistente número uno en el túnel de vestuarios, de forma airada y a voz en grito, en los siguientes términos: “es una vergüenza lo que habéis hecho”, repitiéndolo en varias ocasiones, teniendo que ser sujetado por otros miembros del cuerpo técnico».
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